Los trastornos mentales —depresión mayor, trastorno bipolar, esquizofrenia, trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de estrés postraumático— son una de las causas más frecuentes de solicitud de incapacidad permanente y, al mismo tiempo, una de las más controvertidas en la práctica ante el INSS. La dificultad de objetivar las limitaciones funcionales derivadas de una enfermedad psiquiátrica, frente a la mayor facilidad de acreditación de las limitaciones físicas, hace que estas solicitudes tengan una tasa de denegación especialmente elevada. En Tamayo Abogados sabemos cómo documentar y argumentar estas situaciones para obtener el reconocimiento que el trabajador merece.
Por Qué los Trastornos Mentales son Especialmente Difíciles de Acreditar ante el INSS
El Equipo de Valoración de Incapacidades (EVI) del INSS trabaja con criterios de objetivación que se aplican con mayor facilidad a las patologías físicas: una hernia discal tiene una imagen de resonancia magnética; una insuficiencia cardíaca tiene parámetros ecocardiográficos. Los trastornos mentales, en cambio, se manifiestan a través de síntomas que no siempre quedan reflejados con suficiente precisión en la documentación clínica estándar: tristeza profunda, ansiedad incapacitante, ideación intrusiva, dificultad severa de concentración, falta de motivación o incapacidad para sostener relaciones sociales y laborales. Esto no significa que estos trastornos no sean incapacitantes —lo son, y profundamente— sino que requieren una estrategia de documentación específica y más cuidadosa que la que habitualmente presentan los médicos de cabecera o incluso los propios psiquiatras en sus informes de seguimiento.
Las claves para una documentación eficaz en estas solicitudes son: el informe detallado del psiquiatra tratante —no solo el diagnóstico, sino la descripción funcional precisa de cómo los síntomas limitan la actividad laboral concreta del trabajador—; los informes de hospitalización o urgencias psiquiátricas, si las ha habido; el historial farmacológico completo, con atención a los efectos secundarios de la medicación que pueden ser por sí mismos incapacitantes; y, cuando procede, un informe neuropsicológico que objetive las alteraciones cognitivas mediante tests estandarizados validados.
Grados de Incapacidad más Habituales según la Patología Mental
| Patología | Grado habitual | Factores que elevan el grado |
|---|---|---|
| Depresión mayor moderada-grave | Incapacidad permanente total | Cronicidad, resistencia al tratamiento, intentos autolíticos previos |
| Trastorno bipolar con ciclos frecuentes | Total o Absoluta | Ingresos repetidos, politerapia, deterioro cognitivo asociado |
| Esquizofrenia y psicosis crónica | Absoluta frecuente | Déficits cognitivos severos, alucinaciones refractarias al tratamiento |
| TEPT grave | Total o Absoluta según caso | Comorbilidad con depresión, evitación laboral total, flashbacks |
| Trastorno de ansiedad generalizada grave | Total (si se acredita bien) | Crisis de pánico frecuentes, agorafobia, comorbilidades severas |
La Enfermedad Mental como Contingencia Profesional: Acoso Laboral y Burnout
Un aspecto de creciente relevancia en la práctica es el reconocimiento de los trastornos mentales como enfermedad profesional o accidente de trabajo cuando tienen su origen en el entorno laboral. El acoso laboral (mobbing), el síndrome de desgaste profesional (burnout) o las reacciones psíquicas a accidentes laborales pueden dar lugar a trastornos mentales que, si son lo suficientemente graves y persistentes, justifican la solicitud de incapacidad permanente con la contingencia de accidente de trabajo. La importancia de esta calificación es doble: por un lado, no se exige período mínimo de cotización; por otro, la cuantía de la pensión puede incrementarse en un 50% mediante el recargo de prestaciones regulado en el artículo 164 de la LGSS, cuando la enfermedad o el accidente deriva de incumplimientos empresariales en materia de prevención de riesgos laborales o de deber de protección frente al acoso.
Acreditar esta contingencia requiere, además de la documentación psiquiátrica, prueba documental y testifical del entorno laboral: comunicaciones con la empresa, testimonios de compañeros, partes de denuncia ante la Inspección de Trabajo, resoluciones del Servicio de Prevención, o sentencias previas en procedimientos de tutela de derechos fundamentales. Se trata de una estrategia procesal más compleja pero que puede multiplicar significativamente el resultado económico obtenido.
El Papel de los Efectos Secundarios de la Medicación Psiquiátrica
Un elemento frecuentemente infravalorado en las solicitudes de incapacidad por trastorno mental es el impacto de la propia medicación sobre la capacidad de trabajo. Antipsicóticos, estabilizadores del estado de ánimo, antidepresivos y ansiolíticos de alta potencia pueden producir efectos secundarios —somnolencia, lentitud psicomotriz, temblores, dificultad de concentración, alteraciones visuales— que, por sí solos o combinados con los síntomas de la enfermedad, hacen inviable el desempeño de cualquier actividad laboral con un mínimo de rendimiento y seguridad. El informe psiquiátrico debe recoger expresamente estos efectos secundarios y su impacto funcional, pues el EVI no siempre los valora espontáneamente.
Marco Normativo Aplicable
La incapacidad permanente por enfermedad mental se rige por el Real Decreto Legislativo 8/2015, de 30 de octubre, que aprueba el texto refundido de la Ley General de la Seguridad Social, en sus artículos 193 a 200, que definen los grados, los requisitos de cotización y las cuantías de las prestaciones. La clasificación diagnóstica de referencia que utiliza el sistema sanitario español —y, por extensión, el EVI— es la CIE-11 de la Organización Mundial de la Salud. En los procesos judiciales, la valoración funcional suele apoyarse también en escalas estandarizadas de funcionamiento global como la GAF (Global Assessment of Functioning) o, en procesos más complejos, en informes neuropsicológicos con baterías como el WAIS-IV o el WCST para la objetivación de las disfunciones ejecutivas y atencionales.
En Tamayo Abogados llevamos más de 30 años defendiendo los intereses de nuestros clientes en Cádiz y Puerto Real. Cuéntenos su situación.
Preguntas Frecuentes sobre Incapacidad Permanente por Enfermedad Mental en Cádiz
¿Puede concederse la incapacidad permanente por depresión o ansiedad?
Sí. La depresión mayor grave, el trastorno bipolar, la esquizofrenia o el trastorno de ansiedad generalizada grave pueden dar lugar a incapacidad permanente total o incluso absoluta cuando limitan de forma suficientemente acreditada la capacidad de trabajo. La clave está en la documentación clínica: no basta el diagnóstico, es necesario acreditar cómo los síntomas afectan funcionalmente al rendimiento y la capacidad laboral del trabajador concreto.
¿El INSS puede revisar y retirar la incapacidad reconocida por enfermedad mental?
Sí. La incapacidad permanente reconocida puede ser objeto de revisión por el INSS si se estima que ha habido mejoría de las lesiones. Sin embargo, la revisión requiere un nuevo expediente con intervención del EVI y, si el trabajador discrepa de la resolución revisora, puede impugnarla por los mismos cauces —reclamación previa y demanda judicial— que la resolución inicial. En los casos de enfermedades mentales crónicas, la revisión suele ser menos frecuente que en las patologías físicas con mayor potencial de recuperación.
¿Qué ocurre si trabajo en una profesión de riesgo como conductor o sanitario y padezco un trastorno mental grave?
Las profesiones que exigen especiales requisitos psicofísicos —conducción profesional, trabajo en alturas, manejo de maquinaria peligrosa, atención sanitaria— presentan un umbral funcional más bajo para el reconocimiento de la incapacidad permanente total, ya que las limitaciones derivadas del trastorno mental o de su medicación pueden ser incompatibles con la seguridad exigida en esos puestos, aunque el trabajador pudiera desempeñar otras actividades sin riesgo. Este factor debe reflejarse expresamente en el informe pericial.
¿Es necesario un informe pericial independiente para reclamar la incapacidad por trastorno mental?
No es legalmente obligatorio, pero en la práctica resulta casi imprescindible cuando el INSS ha denegado la solicitud. El informe del psiquiatra tratante es fundamental, pero un perito médico independiente especializado en valoración del daño psíquico puede objetivar las limitaciones funcionales de forma más sistemática y persuasiva para el juzgado, complementando y reforzando la documentación clínica del médico tratante.
Tamayo Abogados — Incapacidad Permanente por Enfermedad Mental en la Provincia de Cádiz
Si padece usted un trastorno mental grave que le impide desarrollar su trabajo y el INSS le ha denegado la incapacidad permanente o le ha reconocido un grado que no refleja su situación real, en Tamayo Abogados analizamos su documentación clínica y le asesoramos sobre las posibilidades de éxito. Más de treinta años de experiencia en Puerto Real, Cádiz.
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